miércoles, 1 de diciembre de 2010

Llegada a San Pablo, Brasil, pasada por lluvia e inundaciones



Aquí estoy. Llegando a Sao Paulo. En la tarde después de las compras reglamentarias (víveres y tarjeta de teléfono), la ducha y la lectura de un periódico que conseguí en el aeropuerto, me puse a ver un poco de televisión. Vi un programa interesante sobre las tribus urbanas. Luego me puse a diseñar en mi mente, mi estadía en Sao Paulo. No tengo plan. No tengo agenda. Solo sigo mis instintos. Dispongo de tiempo, al menos de una semana, para disfrutar lo que ofrece esta ciudad que conocí hace años, en circunstancias muy distintas a las actuales.
Hoy me dediqué a recorrer la avenida Paulista, que es la más cercana al hotel. Esta avenida es de cierta manera una parte emblemática de la ciudad en una zona que se conoce como el nuevo centro. Al recorrerla me trajo recuerdos de algunas avenidas neoyorquinas. Le encontré un aire a la 5a avenida, para ser más exacta por aquello de tener concentrados los bancos, centros financieros, almacenes de cadena, agencias de noticias, etc. Encontré en medio de todos estos locales al Museo de Arte de Sao Paulo, el MASP, y en la parte baja del mismo, una instalación de unas escenas típicas de gente, en tamaño natural, como invitando al diálogo. Estas escenas personificadas por muñecos y muñecas, hacen parte de una campaña de prevención del cáncer que utiliza, el arte y la historia de vida, como ganchos para atraer la atención sobre el tema. Curiosos y curiosas, en medio de la instalación nos dimos cita para leer un poco la historia de doña Norma, por ejemplo.
Dentro del MASP, exposiciones sobre diosas y madonas, y una exhibición de fotografías de Win Wenders, titulada LUGARES, EXTRAÑOS Y QUIETOS, me dejaron con la sensación de la meta del día cumplida. Son fotografías de lugares inusuales enclavados en países como Japón, Israel, Armenia, Australia y claro la misma Alemania. Me llamó la atención la fotografía de un cementerio en medio de la selva de cemento de Tokio. Entre luces y contraluces, se destacan las tumbas, en pleno centro.
A la salida del MASP me encontré un cabezipelado que me abordó con un libro de manufactura artesanal con sus Haikus. Por la pinta me pareció budista. Le compré el libro por unos 9 dólares. Creo que me dejé convencer por su cabeza rapada. Otra tribu urbana? En fin, al hablar con él me dijo que más que practicante del budismo es un lector y estudioso de la filosofía budista. Cuántas maneras de re-presentarnos ante los otros a través de los discursos y no de las prácticas existen? Yo, como todo el tiempo, pienso que estoy en un ejercicio de autoconocimiento, me pregunto, y yo? Con cuántos vestidos-discursos me he engalanado para abordar el mundo?

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