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domingo, 2 de mayo de 2021

La situación

"Duque el pueblo es tu jefe y ESTÁS DESPEDIDO", pancarta Mayo01/2021

 

Foto: Sandra E. of course! Cali, 2021

En CNN hay un programa que se llama "Situation room". La idea del programa es analizar las situaciones dando una mirada más profunda a los hechos.

En una mirada de mi situación personal, noto desde hace meses, una ausencia de inspiración, de entusiasmo, de estímulo para la escritura. Lo interesante, es que me he dado cuenta que, es la falta de calle, de interactuar en el afuera con otros y otras, lo que ha llevado a esta inanición de palabras. Las historias están esquivas porque estoy conjugando el verbo "Yo me cuido, Yo cuido, Nos cuidamos" y poco salgo de la casa.

La situación del colectivo que llamo país de origen, es decir, la situación de Colombia, en los últimos días, logró lo que parecía imposible. Me ha rescatado de la inanición y me ha servido de alimento para el oficio artesanal de tejer relatos. 

De nuevo, desde el pasado 28 de Abril de 2021, como el 21 de noviembre de 2019, atendiendo al derecho de protesta social consagrado en la constitución colombiana, la ciudadanía se lanzó a las calles para demostrar su inconformidad e indignación por el mal gobierno, del actual mandatario, señor Iván Duque. Este mal gobierno ( no DES-gobierno), se caracteriza por ignorar las necesidades y urgencias de la mayoría de la población mientras realiza alianzas estratégicas, decreta leyes tramperas y monta reformas con nombres llenos de eufemismos para defender los intereses, necesidades y  urgencias de las élites.





Fotos Sandra E. of course!

El señor presidente ( algunos lo llaman sub-presidente)  ha desatendido una y otra vez el clamor de las mayorías. Ha hecho casi nada por esclarecer los asesinatos de líderes sociales y de los ex-combatientes cobijados por el acuerdo de paz, y se ha vuelto sordo, ciego y mudo frente a las recomendaciones de personas expertas, en el manejo de la pandemia. Como estocada final, pretendía imponer una reforma tributaria que de nuevo favorece a las élites.

Foto tomada de Facebook

Si las calles de un país de cerca 50 millones de habitantes se inundan de gente para protestar y resistir ante este gobierno impopular e indolente en pleno tercer pico de una pandemia, es porque a las personas, les parece más peligroso su presidente, que el COVID-19 (prestado de un meme de Facebook). 

Foto: Sandra E of course!

El cansancio, la desesperanza, la desesperación ocasionada por la desigualdad, la impunidad, la pobreza, la no concreción de la paz y la corrupción en Colombia es tan grande, que el razonamiento general de las personas en este momento histórico más o menos reza así: " mejor que el virus nos encuentre movilizadas y protestando en la calle que derribadas y calladas". 


 

Foto: Sandra E of course!

"Nos bañaremos en gaseosa porque el agua está costosa", foto: SandraE of course!


La presencia en las calles de la gente indignada inspira, conmueve y anima a romper este silencio y a cambiar la situación personal y colectiva. Eso sí preferiblemente que no sean "cambios chimbos" ( En colombiano, chimbo significa de mala calidad o que no tiene buen aspecto).



jueves, 29 de octubre de 2020

Las brumas de los días

Hay brumas esenciales en la vida. Algunas son densas, espesas; otras un velo transparente como cortinas leves hechas de fino lienzo  que nos dejan con una sensación de frescura y desaparecen. En el caso de las densas, la opción que tenemos es atravesarlas o no. Y al hacerlo decidir cómo salir de ellas. 

En un viaje, las brumas densas pueden ser las dificultades. Lo inesperado. Un pasaporte perdido, un sello vencido en un permiso, una ruta o itinerario que súbitamente se complica por alguna razón, un robo de los dineros que llevamos. En fin, toda suerte de anomalías. En la literatura, las anomalías pueden dar origen a múltiples nudos narrativos. 

En la vida viajera, una bruma densa da pie para, en ocasiones, sorprendernos. Recuerdo un viaje familiar en tiempos de mi vida como estudiante universitaria en el exterior. La meta era realizar la Ruta Maya(1) por tierra en época decembrina, para terminar en México, en la famosa Cancún, lugar donde teníamos pensado pasar el 31 de Diciembre. Cruzando una frontera que no recuerdo exactamente cuál era - imagino que la de ingreso a México-, un oficial nos dijo que faltaba algo para permitirnos continuar el viaje. En medio de la situación, en la mente, como nube que pasa, la imagen de que todo era un ardid para hacer que de alguna parte apareciera una jugosa cantidad en dólares, y el oficial dejara de obstaculizar el paso de nuestro grupo familiar. Después de unas horas de debatir las posibles salidas, mi familia decidió, no aceptar el estado de las cosas y devolvernos a Guatemala, a Antigua, donde disfrutamos unos días de fin de año, en un hotel colonial llamado Museo Casa Santo Domingo. Una bruma densa que terminó regalándonos unos días de ensueño.

Cuando en la vida otras brumas densas se instalan, por efectos de la falta de salud mental temporal o permanentemente, o por lo que intuyo puede ser un abuso de sustancias psicoactivas, las personas parecen estar inmersas en realidades paralelas. Caminando en sus propias burbujas interestelares, recorriendo los filos de los abismos, o escalando de manera intrépida árboles sinfín pretendiendo tener una cita para hablar con los pájaros.  

Recuerdo el caso de dos caminantes o huéspedes así. Uno lejano, cuando vivía en Honduras y trabajaba para la organización OYE Adelante Jóvenes, Organización para el Empoderamiento de la Juventud (2). 


Corría el año 2007 y era un día de Octubre. Para ser más exacta era un día 26 de Octubre y en la oficina antes de mediodía un visitante inesperado, una suerte de Quijote sin su Sancho Panza ni su Dulcinea, entra sin ser invitado. Es alto, está sucio y oloroso pero tiene en el rostro la dignidad que da el haber conocido antes un universo en el que todo se podía nombrar y dividir en horas, minutos, segundos. Mi reacción ante el visitante inesperado es ofrecerle una fruta que hay en un paquete abierto sobre la mesa donde estoy trabajando. El visitante se toma el paquete entero y hace un gesto que no entiendo bien. Como mascullando las palabras dice que no las iba a recibir pero “el desprecio es cruel” y por eso se las lleva. Más adelante como una media hora después vuelve a visitarnos. Viene con la mirada más brillante. Quiere pagar por las frutas, saca un manojo de billetes de papel como de un juego estilo Monopolio. Luego de explicarle que eran un regalo, pide un lapicero y escribe en mi cuaderno de notas:“En-serio Profesor Emilio Augusto Santelly García. Comida en-casa. Frescos-en-casa, carros despacio o-andar-a, pie. La Fruta Es exportada”. Y sale de la oficina.

Recientemente, un joven apareció de entre la bruma densa de la montaña, donde paso muchos fines de semana últimamente, envuelto en su propia bruma. 


Se veía musculoso e iba descamisado. En un esfuerzo por intentar la comunicación inicial que abre las burbujas, le pregunto su nombre. No responde y empieza a cargar unas guaduas que habían cerca; luego se dirige todavía sin mediar palabra y se sube a un árbol donde se posesiona en una rama, a hablar de manera ininteligible para mí, no sólo por la distancia sino porque mientras lo hacía, engullía hojas. 

¿Qué tal estamos para salir de la bruma actual llamada pandemia? ¿Estamos a punto de desvariar? ¿Caminar al abismo? O sencillamente ver a través de la bruma de los días y pensar que  tal vez, somos ¿guías entre las nubes?


Hay brumas esenciales en la vida. Algunas son densas, espesas; otras un velo transparente como cortinas leves hechas de fino lienzo que nos dejan con una sensación de frescura y desaparecen. En el caso de las densas, la opción que tenemos es atravesarlas o no. Y al hacerlo decidir cómo salir de ellas. 

(1) México, Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador son los cinco países que integran este circuito a través de una extensa red de ruinas y paisajes que dejan sin aliento. 

(2) Para conocer más sobre mi experiencia en OYE Adelante Jóvenes, Organización para el Empoderamiento de la Juventud pueden leer todas las entradas de Enero a Octubre de 2008 en este blog. Si lo que quieren es leer sobre la organización ahora, visitar http://www.oyehonduras.org/es/

jueves, 8 de octubre de 2020

Las mujeres, la otra cara de la historia. Entrevista con Elvira Sánchez- Blake.

Elaboración de preguntas Sandra Erika Gómez O. y Ana María Gómez V. Edición y revisión final Sandra Erika Gómez O.

PALABRAS CLAVE: mujeres, paz, memoria

Elvira Sánchez Rueda o Elvira Sánchez-Blake es autora de varios libros de corte académico y de ficción y de numerosos artículos en revistas y libros profesionales. Ha transitado muchos caminos, incorporando en los más recientes una causa que algunas personas podrían calificar más como una obsesión: contar, dar voz a quienes la historia oficial no escucha. “Asumí la causa de la contrahistoria, la de ver el lado opuesto del discurso oficial para cuestionarlo y darle voz a los que ocupan el otro lado”. Ha trabajado con colectivos colombianos como la Ruta Pacífica de las Mujeres, las Mujeres por la Paz, la Asociación de Mujeres Tejiendo Sueños y Sabores de  Mampuján, Sembrandopaz (1) que se encuentran realizando también la tarea de hacer contrahistoria, paz y memoria.


Elvira Sánchez Rueda/Blake en sus propias palabras ¿Quién soy yo? " La respuesta formal es que soy una periodista, académica, escritora. Autora de varios libros de corte académico y de ficción y de numerosos artículos en revistas y libros profesionales. He sido  profesora de varias universidades: Cornell University y Michigan State University en los Estados Unidos; en la Universidad Autónoma de Yucatán en México y en la Universidad del Valle en Colombia. Debo decir que mi historia tiene dos identidades. Soy Elvira Sánchez Rueda cuando estoy en Colombia y Elvira Sánchez-Blake en Estados Unidos.  Vivo en dos mundos, dos idiomas, dos culturas. Escribo en dos lenguajes: el académico y el creativo; en inglés y español. Mis libros se traducen y se conocen en varias latitudes. Sin embargo, en esencia soy una sola con un derrotero: trabajar por la paz del mundo y por la justicia social".

P. Elvira, háblenos de una mujer inolvidable.

ESB- Una mujer inolvidable, a nivel personal, es mi madre. Ella fue mi modelo como eje fundamental, con su función de simiente, árbol madre, que dispersa a su alrededor el nutriente de la vida. A nivel profesional, mi mentora académica, Debra Castillo en la Universidad de Cornell, de ella aprendí a compaginar las aspiraciones personales con las profesionales. Otra gran mentora ha sido la profesora de la Universidad del Valle, en Cali, Gabriela Castellanos. La veo como modelo a todos los niveles, como feminista, activista, luchadora, escritora y excelente profesora.

En cuanto a escritoras, reconozco a figuras como Rosario Castellanos, Gioconda Belli, Mayra Santos, Cristina Rivera Garza, Sabina Berman, Luisa Valenzuela y Laura Restrepo, quienes me han guiado y formado en mi escritura. Como artista, destaco a Violeta Parra, compositora cantante y activista, que marcó una pauta en el ámbito latinoamericano. Por último, las lideresas colombianas, a quienes admiro profundamente por su labor, Juana Alicia Ruíz, de Mampuján y a doña Ludibia, presidenta de la Asociación de Familiares de Víctimas de Trujillo (AFAVIT).

P. Cuéntenos una imagen de su infancia

ESB-Hago parte de una familia numerosa. Éramos ocho hermanos. Compartíamos la pasión por la música (mi padre era un gran músico), el arte, la literatura. Fui una lectora ferviente desde pequeña. Uno de mis pasatiempos era recopilar los cuadernos que dejaban mis hermanos con páginas en limpio para llenarlos de historietas. Me inventé una serie de historias con personajes y situaciones. Trazaba los recuadros y dibujaba cada uno con diseños, diálogos y expresiones que copiaba de las revistas de comics. Así relataba historias complejas a lo largo de los cuadernos. Los compartía con mi hermana, que era mi fiel lectora. Luego, me decidí por escribir diarios y relatos. Inventé una clave para poder decir lo que se me ocurriera sin ningún tipo de censura. Esa clave la mantengo hasta hoy. Me permite expresarme dando rienda suelta a mis ideas sin limitarme.

P. ¿Qué la conmueve?

ESB- Muchas cosas me conmueven. Actualmente lo que más me conmueve es la injusticia a todo nivel.  Los actos atroces que están ocurriendo a nivel mundial: el racismo, la marginalización, la exclusión, la violencia, me horrorizan y siento que no me puedo callar. En Colombia me apena ver cómo se desploma un proceso de paz que se logró con tanto esfuerzo, en especial por parte de las organizaciones sociales. Me conmueve ver que se repitan los mismos esquemas de injusticia que llevan operando doscientos años en el país.

P. En su experiencia de vida puede decirnos ¿qué se necesita para escribir?

ESB- Hay muchos factores que influyen en la escritura. El primero es el deseo de escribir, el impulso ferviente de plasmar en palabras ideas, historias e inquietudes. El segundo, es formación. El oficio de escribir conlleva una labor permanente de leer, componer, ejecutar y revisar, revisar y revisar. Y por supuesto, disciplina y concentración. Considero que la capacidad de analizar y de escribir con conciencia crítica es fundamental.

P. ¿Existe una escritura específicamente femenina?

ESB- Ese tema es muy debatido entre las teóricas feministas. Luisa Valenzuela plantea que la escritura de la mujer parte del cuerpo como sitio de enunciación para crear un lenguaje fluido propio y auténtico.  Yo me adhiero a este concepto en el sentido de la apropiación de un lenguaje femenino. Sin embargo no descarto que la literatura debe ser universal, para no caer en categorías esencialistas.

P. ¿Qué puede decir acerca del feminismo?

ESB- Creo en el feminismo y me considero feminista. El movimiento feminista ha sido fundamental en remecer estructuras centenarias de dominación masculina. El feminismo ha permitido que las mujeres se concienticen sobre sus derechos como seres humanos, y estos derechos incluyen ser dueñas de su cuerpo, de su deseo y de la capacidad de decidir sobre su sexualidad, sus parejas y su reproducción. El feminismo ha permitido que las mujeres tengan acceso a la educación y a formar parte de los sectores económicos, políticos e intelectuales del mundo. Las mujeres se han dado cuenta de que tienen capacidad de pensamiento, de liderazgo y de productividad. Un elemento muy importante es que se ha revelado el gran aparato de abuso y violencia sexual a nivel de la sociedad, el cual se está empezando a  visibilizar y a desmontar. El feminismo debe ser transversal y contemplar los derechos de las poblaciones que sufren marginación y exclusión.

P. Como estudiosa de tantos testimonios de mujeres y de sus organizaciones y de quienes han vivido el trauma del conflicto y la guerra, podría contarnos ¿ qué ha encontrado en común?

ESB- El cuerpo es el eje esencial en todos ellos, sean estos narrativas o repertorios simbólicos expresados en manifestaciones culturales o artísticas. La urgencia de plasmar una memoria que permanezca y que toque los puntos sensibles de una población. La identificación de los lectores o espectadores ante esa manifestación de la memoria para crear conciencia y acción.

En mi libro Patria se escribe con sangre, yo sostengo “Los conceptos  mujer y patria se entrelazan alrededor del concepto cuerpo. El cuerpo obra como el eje alrededor del cual gira la conciencia política y la búsqueda de identidad de la mujer. El cuerpo es un instrumento de poder, pero también de agresión; es el objeto del encarnizamiento de la violencia, y es igualmente, la permanencia, la memoria de los que mueren o desaparecen. Es a través del cuerpo que se da la búsqueda de identidad de la mujer, pero es asimismo la máscara que oculta o representa sus múltiples roles” (Patria, 11). Es además, el sitio de resistencia y de poder como sujeto que sobrevive y se convierte en agente de comunidades y colectividades.

P. ¿Qué rol juega el arte en la construcción de la memoria de los pueblos?

ESB- El arte es una forma de visibilizar y crear conciencia alrededor. Y sobre todo, para las mismas víctimas de reivindicar su dignidad. Muchas de las víctimas no se han atrevido a hablar durante años sobre sus experiencias porque se sienten humilladas, aisladas y señaladas en su dolor. Es decir, se encuentran inmersas dentro el trauma. Cuando son capaces de expresar lo ocurrido dentro de una colectividad que les reconoce sus derechos y que le da valor a sus experiencias, su percepción cambia. Ya no son víctimas. Se convierten en sujetos y esto las dignifica y las convierte en agentes de su propio destino.

P. En un material reciente que leímos sobre Resistencia Civil, se señala cierta similitud entre los métodos no violentos de la resistencia civil en lo cultural y lo simbólico con lo que usted y otros autores/autoras denominan, repertorios simbólicos o nuevas formas del testimonio a través del teatro, la danza, el canto, las puestas en escena, las exposiciones, las acrobacias, el humor, el performance. Tienen la característica que son efímeros y muchas veces espontáneos. Estos métodos lentamente y con persistencia, se van volviendo parte de la táctica de acción no violenta que los movimientos sociales usan para erosionar la dinámica de poder existente (recordar Las Madres de la Plaza de Mayo, Mujeres de Negro, etc.). ¿Cree usted que el arte confronta las dinámicas del poder y eventualmente pueda llevar al cambio social?

ESB- Yo utilizo las definiciones de Diana Taylor (2) que conllevan las mismas conceptualizaciones en cuanto a utilizar los repertorios efímeros, sean estos teatro, danza, canto o puestas en escena, para confrontar las dinámicas de poder. Estos a su vez se convierten en conocimiento y transferencia de información. De esta forma, el repertorio en cualquiera de sus formas se reproduce y continúa de generación en generación. Por supuesto, las Madres de la Plaza de Mayo, las Mujeres de Negro, las Arpilleras (3), Las Dignas (4), todos estos grupos de organizaciones femeninas, han sido modelos de una protesta no violenta utilizando repertorios simbólicos de memoria, para visibilizar los horrores perpetrados contra naciones enteras.

Diana Taylor habla de un “ADN del performance”, definida como una “práctica que persiste y participa en la transmisión de conocimiento e identidad” (The Archive, 174). Ella utiliza el ejemplo de las Madres de la Plaza de Mayo, quienes usaron la “presencia” de sus hijos desaparecidos (fotos, objetos, muestras de ADN), sobre sus cuerpos durante las marchas para demandar respuestas sobre su paradero.  A su vez, los movimientos que les siguieron, Abuelas e H.I.J.O.S., establecieron una cadena de presentación y representación que continúa hasta ahora.

P.  Elvira, cuál sería su mensaje a las mujeres que han sufrido violencias.

ESB- Todas las mujeres hemos sufrido violencias. Muchas veces no nos damos cuenta. Empecemos por ser conscientes de nuestros derechos y de las responsabilidades que tenemos con los otros. El reciente proceso de paz en Colombia nos enseñó que es posible unirnos como colectividades en torno a una causa. Esta integración de valores, saberes y poderes hizo patentes las opresiones que vivimos en la sociedad. Esta cruzada debe seguir adelante. Debemos ser solidarias para luchar contra cualquier tipo de opresión e injusticia. Los tipos de  violencias sexual y doméstica son unos de los males más endémicos que experimentamos como sociedad. Las que las sufren deben denunciarlas; las que las trabajan en organizaciones deben apoyar y orientar a las víctimas; las que tienen la capacidad de visibilizarlas a través del periodismo, la academia, la escritura, deben condenarlas desde todos los foros. Las que tienen acceso al poder político, deben influir en las decisiones que condenen y sancionen la violencia en todos los ámbitos. En nuestras propias familias y círculos sociales, trabajemos por cambiar los patrones que propagan comportamientos violentos y los perpetúan.




 (1) La Ruta Pacífica de Mujeres es un movimiento feminista con accionar político de carácter nacional, que trabaja por la tramitación negociada del conflicto armado en Colombia y por hacer visible el impacto de la guerra en la vida y cuerpo de las mujeres, recuperada de https://rutapacifica.org.co/wp/quienes-somos/Las Mujeres por la Paz nació como grupo de apoyo para garantizar la búsqueda del espacio político para la mujer, recuperada de https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-125504. La Asociación de Mujeres Tejiendo Sueños y Sabores de Mampuján es el nombre de la iniciativa liderada por mujeres desplazadas y víctimas de la violencia sexual que trabaja por la reconciliación del país, recuperada de https://fundacioncompartir.org/noticias/mujeres-tejiendo-suenos-sabores-de-paz .Sembrandopaz es una organización comunitaria, sin ánimo de lucro…tiene como tarea facilitar la construcción de los valores de una cultura de paz a través de la conformación y consolidación de organizaciones de base, recuperada de https://www.sembrandopaz.org/quienes-somos/about-us/

(2) Taylor, Diana. The Archive and the Repertoire.  Durham and London: Duke UP, 2003.

(3) Las Arpilleras son una manifestación de artesanía comunitaria surgida durante la dictadura militar de Chile. Estos bordados eran realizados por grupos de mujeres —las arpilleristas— que plasmaban en sus obras, a modo de comunicación y denuncia, la búsqueda de sus familiares detenidos desaparecidos y otras temáticas sociales durante la dictadura de Augusto Pinochet. Recuperada de https://es.wikipedia.org/wiki/Arpilleras

(4) Las Dignas somos una organización política feminista que surgimos en el umbral del período de los Acuerdos de Paz – 14 de julio de 1990 – muchas de las que integramos la Asociación fuimos afectadas directamente por el conflicto armado, y durante más de una década de pos conflicto hemos desarrollado procesos intensos con miles de mujeres en apoyos terapéuticos que han contribuido a superar las afectaciones por las pérdidas de familiares y las pérdidas materiales. Recuperada de http://www.lasdignas.org.sv/quienes-somos/




miércoles, 23 de septiembre de 2020

Marguerite, Elizabeth y Mark

 "Puede ser - dijo el alquimista-, aunque hay tanto que decir en favor de la noción de inmortalidad como en contra de ella. Lo que primero abandona a los muertos es el movimiento, luego el calor y seguidamente, con más o menos premura, según los agentes a que se vean sometidos, la forma". Marguerite Yourcenar, Opus Nigrum.

El movimiento es vida. Lo sabía yo como deben saberlo tantos y tantas viajeras que van por el mundo buscando experiencias que luego atesoran como parte de su equipaje vital para siempre. Lo saben y lo sabemos los que hemos optado por atesorar esto: experiencias vitales. Experiencias vitales, en vez de bienes materiales, jugosas cuentas bancarias, inmuebles en algún lugar del mundo. Por eso, ahora, comprendo que cuando las personas deciden -y está claro que es su opción -cuando ellas deciden, sentarse en un sofá a ver televisión, empiezan a morir un poco.

Foto: SandraE of course. Tomada en Miami, Florida, USA

En nuestra cultura latina es tan común desear a otras personas, asentarse, queriendo decir que se lancen y empiecen a vivir una vida sedentaria gozando de la comodidad de un hogar, de las cuentas por pagar,  de las vacaciones programadas, como si fuera el tiquete al bienestar soñado, sin saber que, existen otras opciones. Incluso mientras escribo, caigo en cuenta que en portugués, la palabra aposentarse significa jubilación o retiro de la vida laboral.

Elizabeth, una mujer de unos 30 y tantos años, está desde hace un año y medio, rodando en su carro-casa, con su familia, que son su esposo y dos hijos. Ella, a quien encuentro de casualidad (como tantas otras cosas que me pasan) en un parque aledaño al lugar donde vivo en Cali, el Parque del Triángulo en el barrio San Fernando, me comparte que decidió hacer esto porque un buen día, en su país Argentina, pensó en su vida. Un trabajo como profesora que la mantenía ausente de sus hijos, quienes a su vez se mantenían encerrados entre cuatro paredes, y de su compañero, un comerciante. Lo que siguió, una vez tomó la decisión, fue convencer a su esposo y embarcarse. Y aquí están y van, todos probando. Adaptándose a una nueva forma de vivir. 

La encuentro en el parque ofreciendo sus productos, los alfajores artesanales y objetos de artesanía, mientras me comparte que en la pandemia, habían quedado atrapados en una ciudad que está a 180 kms de Cali, llamada Cartago, donde habían recibido la solidaridad desbordante de muchas personas. Regresaron a Cali apenas pudieron y se encuentran preparando su siguiente etapa, que esperan finalice, en México, y si pueden, de allí, saltar a Europa. Aunque tendrían que, en tiempos raros como éstos, tiempos de postpandemia, esperar un poco para saber más de su ruta. Mientras tanto seguirán VIAJANDO CON SIDDHARTA, como le han llamado a su casa ambulante y a la aventura que ésta, les ha permitido realizar hasta el momento.

Elizabeth enseña que hay otra opciones para vivir y educar. Cuando le pregunto precisamente por  esto, la educación de sus hijos, no parece tener apuro en lo que a esto respecta. Ellos siguen vinculados a un programa de estudio por televisión de Argentina, me cuenta. Y claro, entiendo su tranquilidad pues hablamos un poco sobre proporcionarles, la mejor escuela para la vida, que es esta experiencia de rodar, conocer, encontrar personas, lugares e historias en el camino. Una educación alineada con la visión de Mark Twain sobre los viajes, como la mejor herramienta para enseñar la tolerancia, liberarse de prejuicios y estrechez de mente y corazón ( agregaría yo).


Me aparto del carro-casa de la familia de Elizabeth, respetuosa, sin tomar fotos pensando que ellos como familia encarnan la inmortalidad en acción. Vivan los que son movimiento, cambio e impermanencia. Vivan los que arriesgan y sueñan otras formas de vida posible.


jueves, 13 de agosto de 2020

De la desobediencia al miedo

En desobediencia. Decidí esta semana que terminó, la primera de agosto, declararme en estado de desobediencia civil. Entiéndase por esto, hacer pequeños gestos de rebelión ante las insistentes y prolongadas medidas del gobierno local, de continuar con una estrategia de prevención para evitar los contagios por el innombrable virus, que incluye, uso de tapabocas obligatorio en todo sitio público, distanciamiento social y constante lavado e higiene de manos. Salí desobediente con el tapabocas colgando en el brazo derecho y caminé así por unas cuantas cuadras o bloques. La sensación de estar respirando sin filtro fue increíble. Estaba entregada al goce de este buenaire, cuando una agorera en sombrero de ala ancha, cruzó mi camino sobre un puente peatonal y me dijo: " Siga así y verá cómo la linchan". 

Ooops principio de realidad, llamado al orden. El brazo derecho descolgó el tapabocas y mi mano, lo colocó sobre el rostro, nariz y boca, en automático. Mi cabeza mientras mi brazo y mano actuaban, pensaba en la odiosa palabra "linchamiento" *. La emoción que recorrió mi cuerpo fue el miedo. Obediencia a la norma, miedo bajo control. Esto apesta. Las dos opciones que nos ha dejado el estado raro de las cosas en la que nos hemos sumido, es, obediencia o miedo. 

Continúo caminando y vienen a mi, las imágenes de las marchas en Alemania contra el régimen de control que se ha instalado en la vida cotidiana y que restringe libertades como la de movimiento, la de reunión o asamblea, entre otras (https://www.dw.com/es/protestas-en-berl%C3%ADn-libertad-de-reuni%C3%B3n-vs-salud-p%C3%BAblica/a-54421903). Entiendo mejor ante mi experimento de agosto, ante mi pequeño gesto libertario de unos cuantos bloques, de qué se trató este acto de protesta en el cual la ciudadanía alemana en rebeldía concertada, se arriesga a hacer movilización política sin temor al contagio o al castigo. Política sin tapabocas o mascarillas. 

Como he expresado ya en otros artículos no creo en teorías de conspiración con respecto a lo que estamos viviendo. Sin embargo, sí me sorprendo algunas veces pensando en todo el ritmo que hemos perdido como ciudadanía participante, al estar esperando que la famosa curva epidémica se aplane. 

Foto: SandraE of course! Marcha 21 de noviembre, 2019, calle 5a de Cali

Había un tiempo anterior al 24 de marzo 2020 en Colombia, cuando empezó el período de cuarentena, donde las calles eran el lugar del encuentro, la palabra, la protesta, la marcha, el plantón y la celebración. No el lugar del miedo, la obediencia, la desconfianza en el otro u otra, o en el que recibes la señal de alarma que las agoreras instigan cuando te ven feliz disfrutando de los buenosaires.

Hubo también un tiempo, hace un año, que en Hong Kong las protestas de la población alcanzaban a estar a la orden del día mientras se tomaban de manera pacífica calles y edificios como el aeropuerto; y en París, las marchas de los chalecos amarillos tenían en vilo la normalidad de la ciudad luz. 

Foto recuperada en https://www.elpais.cr/2019/08/03/


En todas las latitudes se ha perdido momentum. Los tapabocas y las batas médicas parece ser que se han impuesto sobre los chalecos para acallar los rumores de una insatisfacción planetaria creciente que se propagó exponencialmente, casi a la velocidad de un virus altamente contagioso. 
¿Paradoja social que un año después estemos temiendo respirarnos cerca, interactuar, reunirnos?  Quizás quizás quizás. 


* "El linchamiento es un acto colectivo y anónimo, que sigue a la conmoción social producida por un crimen, mediante el cual se pretende castigar a una persona que, se presume, ha infringido una norma, la cual puede ser social (no escrita) o legal (formal). En ocasiones, puede causar la muerte del sospechoso". Recuperado en https://www.significados.com/linchamiento/ 

miércoles, 8 de julio de 2020

Réquiem por los cafés y ciertas rutinas

Si algo nos impone este tiempo raro* de limitada movilidad y distanciamiento social, es que nuestras rutinas sean reemplazadas por otras. 

En el oficio de escritura al que me he dedicado, en algún momento del día siempre estoy buscando un café para tomarme una taza de tinto, chorreado (como le dicen en Costa Rica) o colado fuerte, y después del primer sorbo, en el justo punto de calor y aroma, dedicarme a garabatear algunas ideas que poco a poco se van hilvanando con otras. Esta si se quiere rutina cliché del escritor o escritora, la he venido implementando desde hace años. Tanto así que cuando viajo, trato de buscar los lugares donde escritoras y escritores se iban a ver pasar la costura sobre, debajo y encima de sus pensamientos. 

En mis viajes al sur, en el pasado reciente y lejano, siempre estuve atenta para ir a hacer el "tour" por los cafés famosos como el London City, en Buenos Aires, del cual Cortázar era asiduo, y el Brasilero, en Montevideo, el cual Galeano inmortalizó y llegó a llamar su segundo hogar.



Foto: SandraE of course! London City Café, mesa donde se sentaba Cortázar a escribir.

Café Brasilero, Montevideo


En combo de amigas sentadas en una mesa en las que Galeano escribía.
En Cali, mi ciudad, los cafés que bien me han recibido, el café BC Coffee, el café Dulcinea y el Mulato café, están cerrados hasta nueva orden de la alcaldía municipal. Por eso, la marcha por un café para escribir, la he tenido que suspender, y la verdad, los días sin cafés a donde ir a sentarse a reflexionar la propia vida, son terriblemente insípidos. Las palabras para describir lo que nos pasa se atrincheran y aguardan en el abismo de las esquinas de las páginas en blanco. No hay como el placer del encuentro con los amigos y amigas, cara a cara, frente a una humeante taza de café colombiano, así no se escriba nada y se hable mucho.

No encuentro rutina de reemplazo posible para esta maravillosa atracción al café en los cafés, las palabras y las historias.  

* Llámese así, a un tiempo de virus, coronas y otras locuras a nivel mundial.

viernes, 1 de mayo de 2020

Sin bicicleta no hay punto de fuga en cuarentena

"Vale, necesitamos mantener una distancia física, pero solo superaremos la crisis si logramos un acercamiento social y un fortalecimiento de nuestras redes comunitarias a nivel planetario". Mónica Roa, activista internacional de los derechos de las mujeres

"Necesitamos una nueva visión, una visión distinta del futuro, y los líderes en los principales países no tienen esa visión. Son las nuevas generaciones las que pueden realmente actuar". Jeremy Rifkin, Sociólogo y activista

Usualmente este primero de mayo estaría analizando cómo sumar a una actividad, una marcha o un concierto en el que se exaltara el espíritu de la celebración del día del trabajo. Este año no podré hacerlo porque estamos en tiempo de pandemia; por lo tanto, en cuarentena.

¿Nos ha obligado este tiempo a reinventarnos como personas? Decido hacer dos cosas. Poner los jugos creativos en acción para garabatear algunas ideas,  y lo segundo, entrar en contacto con algunas personas amigas para preguntarles. ¿Cómo ha sido la reinvención de nuestra vida tanto en lo personal como en lo laboral, al enfrentar una medida restrictiva que nos lleva a evitar a toda costa la socialización, el hacer parte de lo público, para mantener la salud y la vida?

Algunas reaccionaron de manera rápida para exponerme que su reinvención ha hecho que se hayan regalado tiempo para hacer cosas que querían hacer como "meditar todos los días, hacer ejercicio físico al menos 5 veces a la semana, estudiar un idioma nuevo, en otras palabras, (...) he adquirido más disciplina” (1). Otra dice que sigue en el plan "dejándome ir sin apuros, muy conectada con la tierra y muy atenta con el aquí y el ahora" (2). E incluso, una persona, escribió: "No he logrado reinventarme...enredado con mucho teletrabajo, sin lograr equilibrar el placer con el deber. Me han salvado...mis fugas cotidianas en la bicicleta" (3). Las otras personas no reaccionaron.

En este tiempo raro, como he decidido denominarlo, seguimos intentando vivir lo mejor que podemos, adaptándonos a las circunstancias. Para algunas personas significará la vida en clave de abundancia, de tiempo para hacer lo que no han podido y ganar disciplina; para otras, vivir en la cadencia que la vida misma les ha impuesto. Si ésta se ralentiza y ya están agenciando una forma de vivir sin prisa, significa seguir el ritmo, sin acelerar. La persona para quien la vida es la búsqueda de un equilibrio, su meta seguirá siendo encontrar balance, con o sin cuarentena. 

En fin, mi apreciación es que así como he manifestado no creer en teorías de conspiración detrás de esta pandemia (ver sandraoye.blogspot.com/2020/04/la-medicina-de-la-ciudad.html/), no creo que cuarenta días de encierro, nos cambien. La idea de la reinvención del ser, mientras salimos de nuevo a la calle, suena fenomenal por youtube como un tema de autoayuda. Sin embargo, en un contexto práctico, tiendo a alinearme más con el hecho que seguimos como seres humanos en la inercia general que traíamos, experimentando nuevas rutinas. Una amiga, maestra presencial, me compartía que está ahora abocada a ser maestra virtual, con retos y desafíos más grandes que antes y  con mayor sensación de esfuerzo (4).

Foto: SandraE Of course! Chicago, 2011
Quizás lo que quede después de la cuarentena, sea un momento de revelación interior para una que otra persona, al experimentar que no puede seguir viviendo la vida que tenía. Sería todo un logro que para un “nosotros” como colectividad de seres humanos, implicara un ¡eureka!
(en griego εὕρηκα héurēka"¡Lo he descubierto!"; perfecto indicativo de εὑρίσκω, ‘descubrir’)(5) 
y a partir de allí decidiéramos empezar a construir un futuro con conciencia interior y exterior, con nuevos ejes y estándares, donde prevaleciera el respeto por la naturaleza y la vida con dignidad para todas y todos. Parece que ya hay partes en que está ocurriendo. Desafortunadamente no creo sea el caso de Colombia.

Sin bicicleta no hay punto de fuga.

(1) M. Zuñiga.
(2) M. A. Gómez.
(3) H. L. Angel.
(4) T. Mendez.
(5) Recuperado de https://es.wikipedia.org/wiki/%C2%A1Eureka!



domingo, 1 de diciembre de 2019

Un ruido ensordecedor creciendo



En días como hoy me dedico a la juiciosa misión de ver cómo se doblan y desdoblan los recuerdos de la última semana, del último mes y, por qué no, de este fin de año inolvidable. Sin duda, Noviembre, más concretamente el 21N, cambió el pulso a la nación y creó el ruido más grato de los últimos tiempos escuchado en cada rincón de las grandes y pequeñas ciudades. El ruido de la protesta social pacífica fue creciendo en Colombia, hasta volverse audible incluso para los que posan de "sordos, ciegos y mudos".

Foto: SandraE. of course!
Noviembre ha sido el mes de las ciudadanías rebeldes que se expresan. Primero, como ola multitudinaria en las marchas y concentraciones pacíficas que se realizaron para protestar contra el estado general de las cosas: corrupción, sabotaje a los acuerdos de paz, reformas de diversa índole concebidas a espaldas de las mayorías para ajustarse al tamaño de los intereses de pocos, disminución del goce de los derechos humanos, en especial, de los de la niñez y juventud, desigualdad social, exterminio de liderazgos  sin que haya justicia, y un extenso etcétera que podría tomar muchas líneas explicar. Lo importante aquí, es recalcar que las personas se sintieron aludidas por el momento que vivimos y aceptaron la convocatoria a pasar de la inercia a la acción; a dejar de quejarse en pequeños círculos, para marchar y así, dejar oír amplificadas, sus voces de inconformidad. 

Foto: SandraE. of course!
Segundo, después de las marchas siguieron los golpes de cacerolas que desde espacios privados se hicieron sentir en un concierto por la continuidad de la protesta, aún cuando el establecimiento político estuviera tomando medidas de emergencia, como el toque de queda, en ciudades y municipios. Lo emergente es el fenómeno de la participación de multitudes que quieren expresarse más allá del voto, en las calles, parques, balcones y terrazas. 
Foto: SandraE. of course!

Entre las consignas, los cacerolazos y los plantones se han sucedido algunas eventos tristes como la muerte de un joven marchante, la represión, las detenciones arbitrarias y el abuso de parte de las fuerzas de control del Estado. Quieren silenciar este ruido pero no han podido. Al contrario, sigue transformándose en maravillosos y efímeros momentos de creatividad como el del cacerolazo sinfónico: https://www.elheraldo.co/colombia/en-video-asi-se-escucho-este-miercoles-el-cacerolazo-sinfonico-en-bogota-683840 .

Urgente recordar que estos ruidos, estos rumores de descontento, vienen viajando como una gran vibración extendiéndose por toda América Latina. Me gusta pensar en Colombia, como la parte superior de la gran columna vertebral que dibuja este continente, y que como un gran cuerpo, necesita "estirarse"  para "zafarse" de todas las contracturas acumuladas e impuestas. Una gran asana o postura de liberación y desbloqueo, ésta que está viviendo el país y el continente. 

Imposible acallar este ruido ensordecedor que sigue creciendo en Colombia. Como un enjambre de abejas o un rumor de lluvia que se avecina y presagia tormenta, sigue escuchándose a todo lo ancho y largo del país. Una ovación de pie para todo este ruido. Ojalá se vuelva pronto una sinfonía de propuestas entretejidas que lleve a lograr una sólida agenda política para el cambio de rumbo necesario en un país que ya fue el del realismo mágico.  

Fuente: https://kaosenlared.net/latinoamerica-convocamos-a-un-cacerolazo-para-el-1-de-diciembre/