domingo, 23 de marzo de 2008

Visita santa


Una taza de café con jengibre a punto de terminar. Una mesa en franco desorden y una pila de libros esperando en mi cuarto. La vida esta semana -- que aquí en Honduras es de vacaciones para los estudiantes y de medio descanso para nosotros los del equipo de OYE-- tuvo muchas pequeñas revoluciones. La razón esencial, una visita de una vieja compa de Colombia. María Eugenia Betancur, mujer, amiga, madre, feminista, y ahora, cooperante internacional en Nicaragua. La trajo su alma viajera, cargada de conversaciones, recuerdos, risas y rones. Nos pusimos al día en la vida vivida desde lugares distintos, en los que siempre tangencialmente nos encontramos. Los escenarios, las organizaciones de mujeres feministas en Cali. Me encantó compartir con ella y su familia amorosa, Olmedo, Camilo y Emmanuel.
En el aire, la promesa que ahora que somos vecinas de país, nos encontremos para intercambiar realidades, análisis, aprendizajes. Los personales y los colectivos. Quizás podamos inclusive ver cómo las dos organizaciones, en las cuales estamos trabajando, pueden dialogar para enriquecerse y apoyarse. Y así, que los libros esperen, el desorden se acumule en las mesas, esta taza de café a punto de terminar se llene nuevamente, mientras le deseo a Maria Eugenia y familia un buen viaje de regreso!

sábado, 15 de marzo de 2008

Doña Trina


El pasado 2 de Marzo visité a doña Trina en su nueva casa. Trinidad Castillo, doña Trina es una señora de más de 50 años -- soy un poco mala para los cálculos de edades --que tiene muchos vínculos con la organización OYE Adelante Jóvenes. La vi ese domingo feliz de tener su casa propia. Al fin un techo para ella y sus hijas menores con las que todavía vive. Cuando llegué a su casa, de una habitación, amplia cocina y patio, la que me pareció fresca y clara, me senté un rato a ver el álbum fotográfico que había en un rincón de la mesa de comedor. En sus páginas, que no eran pocas aparecían las fotos año tras año de su hija Elizabeth que cuando era pequeña fue adoptada por una familia en los Estados Unidos. Las vi con curiosidad y recordé que este fin de año pasado, la hija vino a Honduras por primera vez, a conocer a su mamá y su mamá tuvo la ocasión de reconocer a su hija, quien ahora es toda una señorita. No estuve alrededor en estos eventos pero sé que fueron un poco complejos por los nudos emocionales y las heridas psíquicas acumuladas en tantas preguntas sin respuestas.
De un momento a otro dije, suficiente álbum fotográfico, la vida está aquí y me integré de manera festiva a la preparación de una buena tanda de baleadas, que son tortillas blandas con frijoles refritos y queso rallado en el centro. Preparé mi primera de algunas tortillas en medio de la risa y la burla de todas las anfitrionas: una hija, una hermana, dos amigas de la familia y muchas nietas de doña Trina. Una tarde de baleadas y mujeres, la combinación perfecta. Cuando me puse a hablar con ellas, me encontré con las siguientes historias. La hija tiene dos hijos y está embarazada de un tercer bebé que quería, entre chiste y chiste, regalarme. La hermana tenía ya un hijo o hija, no recuerdo bien. Las amigas tenían, una ,una bebé con mirada asustadiza y la otra una chica de 18 años estaba embarazada de 3 meses. Cuando les pregunté por el estudio, todas estaban fuera de la escuela hacía más de 4 años. Entre tortillas para baleadas, sonrisas tímidas y miradas un poco perdidas, se fue pasando la tarde. Camino a casa, pensaba en el futuro de la nieta consentida de doña Trina.


Una infancia de compartir los pocos ingresos con una gran familia, llegar a los 14 años y dejar de estudiar porque para a los 17 conoce un jóven o un hombre que con palabras dulces la halaga y en el momento menos esperado un embarazo, y el joven, el hombre? Esfumado. Y de allí qué? Un recorrido por el camino un tanto tortuoso del madre solterismo? Quién sabe. Los periódicos al domingo siguiente escupían las cifras alarmantes del embarazo en adolescentes en Honduras y la noticia del programa de gobierno, en la ciudad más ciudad, cercana a El Progreso, donde de acuerdo a palabras de la esposa del alcalde, se iba pronto a tener acceso, al bebé virtual. Este niño o niña bebé, en juguete, que simula lo que un bebé hace y obliga a quien le tiene a estar atendiéndole. Glup! Qué diremos! Cuánto despliegue de tecnología costosa en vez de repensar, la enseñanza en las escuelas y colegios de educación sexual. Porque el asunto es crecer como mujeres con opciones, antes que ser niñas-madres sin ellas.
Bueno volviendo al domingo de baleadas en casa de doña Trina y para terminar –intento ser breve, algún día lo lograré--. Cuando volvía a casa, en mi cabeza, a medida que la luz de los semáforos cambiaba de verde a rojo, de rojo a verde, pensaba en las estrategias para que las niñas, las adolescentes pudieran informarse que en el semáforo de la vida sexual también hay tres colores. Un amarillo en el medio, que es como un color de alerta, en el que el conductor decide parar para no correr el riesgo de chocarse con otro u otra. En fin, algunas ideas que podrían luego volverse temas para campañas de prevención. Algo así como desarrollar un lenguaje de señales, como en el código de tránsito de los carros , pero aplicado a nuestro cuerpo de mujeres y adolescentes como el camino donde pueden ocurrir accidentes pero donde también podemos ejercer seguridad no vial, sino sexual. U otra que sea algo como una caja de primeros auxilios pero para el momento del sexo, o algo así como un First Sex Aid Kit, con toda la información de todo lo que puede venirse después de una primera relación sexual en la vida de una mujer, en términos de placer, aventura, aprendizaje, autoconocimiento pero también en términos de responsabilidad, obligación, embarazo amoroso o no deseado, etc. Aquí dejo la imagen de la nieta de doña Trina y la pregunta abierta: Qué vida le esperará?

martes, 26 de febrero de 2008

" Cuidado en la calle, cuidado en la acera, cuidado donde vayas, cuidado donde sea, que te andan rondando"


Aqui voy. A mediados de semana, con mejor ánimo y recordando los diferentes relatos de personas alrededor mío en Honduras, que me han hablado de robos, asaltos y secuestros. Los asaltos, están a la orden del día y les han pasado a muchas personas, ahora me tocó a mi, y por ello no debo perder la confianza. Sencillamente debo estar más alerta y hacer ajustes al esquema de seguridad de la oficina. Vamos a ver qué cómo cambiamos ciertos detalles en la puerta, los vidrios y hasta quizás, consigamos un vigilante que nos esté rondando.

El trabajo sigue adelante. Las perspectivas se empiezan a ajustar de acuerdo a la nueva información que tenemos sobre nuestros becarios y becarias. Los planes se van ciñendo a las realidades y retos que ellos y ellas nos presentan.

Incluso en uno de los grupos focales con los jóvenes del programa de becas, ahora recuerdo, que se les pidió que dramatizaran los tres problemas que más afectaban a los y las hondureñas en la actualidad, y representaron la desintegración familiar, la delincuencia y la corrupción.

La delincuencia es un problema no sólo de los jóvenes, sino un problema común a todos y todas. La respuesta a la delincuencia, sin embargo, no es comunitaria, sino individual y aquí, es que una vez, uno ha tenido un incidente, queda sintiéndose como en una isla. Y de pronto, a la desintegración familiar se suma una noción de comunidad desintegrada o inexistente. Entonces, si veo que algo pasa a mi alrededor no me meto, y si me pasa a mi, no llamo a la policia porque no es la institución confiable y protectora sino corrupta y con conexiones con los grupos delincuenciales. Toda una red social vuelta hilachas.
No sólo se necesita reconstruir el tejido social en países en conflicto social y político como Colombia. Sino también en países azotados por la pobreza, la delincuencia y la corrupción como Honduras.

viernes, 22 de febrero de 2008

Asalto a las 11:20 a.m.

Bueno, una semana en la que simultáneamente, se retire Fidel Castro del poder, y haya un eclipse lunar total, tiene que traer algunos eventos inesperados. Y en efecto, hoy se concretó el hecho que terminó de convertir la semana en una inolvidable: nos asaltaron dentro de la oficina de la organización. Estábamos solas, Erin, Coordinadora de Voluntarios, y yo. Ambas trabajando en nuestros respectivos escritorios y portátiles, debidamente asegurados a los escritorios. El joven que nos asaltó, se veía pálido y algo descompuesto. Llegó y entró preguntando por unas camisetas que la organización tiene para la venta exhibidas a la entrada, y cuyos fondos, van a la cuenta de las becas. Cuando le dio por preguntar dónde las estampaban, pensé que estaba un poco perdido, pero la perdida era yo, porque el sabía para qué había entrado a la oficina. Nosotras no. Nos vio solas, mujeres, en una oficina, que no tiene, gente adelante ni a los lados, porque hay sólo locales desocupados, en un centro comercial que tiene una parte un poco muerta, o sin movimiento y la otra, más activa, y claro la parte en que está nuestra oficina, es la que está más solitaria, y dijo, estas son las víctimas perfectas. En cuestión de segundos y de nosotras no interpretar las señales, como el rostro sudoroso, la distancia corporal, extremadamente cercana, y la pregunta fuera de lugar, de dónde era que estampábamos las camisetas, la situación cambió. El nos dijo "saquen todo, celulares, pisto (plata en hondureño), todo" al tiempo que se llevaba una mano a la cintura, con el gesto de estar a punto de sacar un arma, que al final del susto, Erin y yo pensamos, que quizás nunca tuvo; pero bueno para mi no era importante investigarlo. Una vez le entregamos lo que teníamos en nuestro poder, tres celulares baratos y alrededor de 30 USD, nos obligó a ir al baño para que no saliéramos persiguiéndolo "porque les pego un tiro". Y así lo hicimos.
Lo curioso de todo el hecho, es que afuera, se suponía que había un vigilante, que siempre nos dió un poco de tranquilidad, pero cuando pasaron unos pocos minutos y salimos a avisar que nos acaban de asaltar, y sobretodo lo gritamos al vigilante, el nos dijo, que el estaba en el sitio para cuidar las plantas y los vidrios de los locales, pero no a los locales, ni a lo que pasaba dentro de ellos. Nunca había oído tal cosa en mi vida. Un guardia vigilando que no se lleven las plantas y que no destruyan los vidrios, y que cuando asalten a las personas, no haga nada, dónde se ha visto esto?

miércoles, 20 de febrero de 2008

Inter mundos

Tuve que salir del país y volver a entrar para poder obtener un permiso nuevo de estadía por 90 días en Honduras. Mi viaje fue a Miami, Florida, en los Estados Unidos porque mi visa norteamericana me facilitaba todo. Es increíble como la vida sin visas, se nos complica como colombianos, en esto de cruzar las fronteras, de países hermanos. Aquí en Centroamérica, no puedo moverme fácilmente, a los países vecinos porque todos exigen visa a los colombianos, a excepción de República Dominicana y Panamá. Siempre hay una potencial complicación, cuando se viaja con un pasaporte colombiano; o al menos, una tensión en los cruces de fronteras. Aunque aquí en Honduras, en las dos ocasiones que he entrado ha sido más bien suave.
Miami estuvo de lo más sosa, sin sobresaltos y un poco a la buena del ritmo de la familia Colorado, mis anfitriones. Hubo un poco de compras, nada de rumba y más bien un ir a ninguna parte. Estacioné en un suburbio o ciudad del sur de Miami, llamada Winchester. El mar no lo ví ni en las curvas.
Me oxigené un poco con el aire contaminado de las autopistas y los highways de esta ciudad para aterrizar ayer de nuevo en la realidad de El Progreso y retomar los hilos de la organización, con sus rutinas, problemas y planes. Pero vengo con la actitud, que no habrá problema que no se solucione ni plan que no se cumpla o transforme en uno mejor. Siento el camino abierto.
Al ver los paisajes desde el avión, los de salida de Miami y los de llegada a el Progreso, sentí el contraste. Un paisaje de avenidas, construcciones, montón de autos por uno de plantaciones de banano y palma africana milimétricamente trazados. Caminos rurales en vez de autopistas. Rios y quebradas en vez de canales y barcos. Honduras es verde. Me impresiona que en cuestión de 2 horas y 5 minutos, las geografías sean tan diferentes, las condiciones de vida de las personas tan opuestas, como opuestas las visiones de desarrollo. Supuestamente allá está el primer mundo y la primera potencia, y aquí .... el otro mundo, que no considero sea ni segundo ni tercero, sino sencillamente otro. Dos realidades que coexisten.
Veo al aterrizar en el aeropuerto de San Pedro Sula, los terrenos quemados alrededor de la pista como heridas en la piel de la tierra. Pienso que quizás esto también son las autopistas de la Florida.
Regresé el mismo día que el comandante Fidel Castro renunció a su cargo en Cuba. Y hoy para completar hay eclipse total de luna. Fenómenos inesperados en una misma semana entre dos mundos.

domingo, 3 de febrero de 2008

Alimento, afecto, nutrición, amor

En estos días, más exactamente el jueves 1° de Febrero, nos invitaron a Chelsea y a mí, a un programa de televisión del que no daré el nombre, en un canal local por cable. Aparte de comentar que ha sido la peor entrevista de mi vida, -- gracias al cielo, casi nadie ve este canal--, por el periodista tan poco preparado y por sus múltiples comentarios desatinados, diré una de las frases que me salió sobre los problemas que enfrentan los niños, niñas y jóvenes en esta parte de Honduras donde me encuentro. En general estaba comentando el estado de desprotección y un poco el abandono en el que se encuentran. Muchos no crecen con sus padres ni madres porque ellos han tomado el camino al norte donde trabajan y mandan dinero a través de las remesas para su sostenimiento. Y allí, dije, que estos niños, niñas y jóvenes no reciben amor porque el amor no se puede mandar a través de una remesa. Y me devuelvo a mis memorias de viaje, para encontrar esta nota, que habla un poco de lo mismo.

Octubre 22, 2007.

Visita a un Centro de Nutrición con el que OYE trabaja desde hace tiempo a través de la vinculación de voluntarios quienes asisten en horas de la mañana y ayudan con las labores de atención a los bebés y niños y niñas que aquí viven.
En esta visita, estuvimos en contacto con l@s niñ@s como víctimas de la falta de alimento; y no sólo el alimento comida, sino el afecto como alimento. Niños que son “rescatados” de sus familias empobrecidas y que van por un tiempo o indefinidamente a este centro. La ayuda económica la reciben de una parroquia y es escasa. Los niños vienen en malas condiciones, son evaluados por una enfermera y en este sitio, reciben alimentación 6 veces al día y medicamentos. Algunos son desparasitados y otros y otras tienen daños cerebrales más severos que requieren atención más especializada que en este sitio no pueden suministrar.
Conocí a una chiquilla preciosa que tiene 7 meses y es producto de un embarazo no deseado. Su madre tiene 15 años y aunque la visita de vez en cuando, la realidad es que no sabe cómo atenderla ni se siente preparada para ser mamá, ni siente afecto por situaciones que no traeré a cuento. Ahora la suerte de la chiquita está en discusión. La niña-madre no la puede sostener. El padre de la niña-madre está alegando su derecho sobre la bebita.

En Tela da

Octubre 20, 2007.
Aquí estoy en la Bahía de Tela visitando por primera vez el mar hondureño. En un sitio ecoturístico conocido como San Juan. En plena zona de negritudes que aquí se denominan garífunas. Nuestra gente chocolate es igual en todas partes. Los cuerpos grandes, la mirada con cierta desconfianza. Don Tongo, el propietario del lugar, ofrece cabañas y servicio de comidas. En la bahia de Tela, en la playa San Juan, el mar es suave, las olas no muy grandes. En mi memoria está la imagen de las playas del Parque Tayrona en la costa norte colombiana y casi que al unirlas dan la misma silueta: mar claro, azúl verdimarino, olas de encaje semigrueso y arena blanca finísima casi polvillo.
La salida no ha tenido el sol que nos acompañó toda la semana. Irónico. Es muy grato, estar aquí y rebobinar mi deseo de mar de hace tan poco tiempo, cuando me congelaba de frío en Bogotá. Me siento afortunada. Un baño de mar largamente deseado que se realiza con pausa. Seguiré deseando bien para mí y para otros y otras. Extraño a Javier, a mis viejos, mis panas y hasta a mi gata Fortuna Antonia. ¿Cómo irán tod@s? Espero que muy bien y que también sus deseos se estén cumpliendo en estos días.